Shahbaz Bhatti, el ministro cristiano de Pakistán asesinado por defender la libertad religiosa
Fuente: Redacción UC 02/04/2026 0 comentarios
PAKISTÁN, 2 de abril de 2026. Clement Shahbaz Bhatti, el primer y único ministro federal cristiano en la historia de Pakistán, fue asesinado el 2 de marzo de 2011 en Islamabad por oponerse a las controvertidas "leyes de blasfemia" del país.
Su muerte, a manos de extremistas del Talibán paquistaní, lo convirtió en un mártir para las minorías religiosas y un símbolo internacional de la lucha por la tolerancia en una nación donde los cristianos enfrentan persecución sistemática.
Bhatti, nacido el 9 de septiembre de 1968 en Khushpur, un pueblo católico en la provincia de Punyab, dedicó su vida a defender los derechos de las minorías religiosas. Hijo de padres católicos, desde joven se involucró en el activismo: fundó el Frente de Liberación Cristiano (CLF) y más tarde la Alianza de Minorías de Todo Pakistán (APMA), la mayor organización de este tipo en el país. Estudió Administración Pública y Ciencias Políticas en la Universidad de Punyab.
En 2008, bajo el gobierno del Partido Popular de Pakistán (PPP) de Asif Ali Zardari, fue elegido diputado y nombrado Ministro Federal de Asuntos de las Minorías, convirtiéndose en el único cristiano en el gabinete. Desde ese cargo impulsó cuotas laborales del 5% para minorías en el sector público, abogó por la liberación de Asia Bibi —la cristiana condenada a muerte por blasfemia— y criticó abiertamente las leyes de blasfemia (artículos 295-B y C del Código Penal), que con frecuencia se usan para perseguir a minorías o resolver venganzas personales.
“Quiero vivir para Cristo y es por Él que quiero morir”
Bhatti era consciente del peligro que corría. Meses antes de su asesinato, grabó un video-testamento en el que declaraba: “Soy un cristiano y soy un hombre muerto. Estoy viviendo para mi comunidad… y moriré defendiendo sus derechos”. También afirmó: “Quiero vivir para Cristo y es por Él que quiero morir”.
El 2 de marzo de 2011, cuando salía de la casa de su madre en un barrio residencial de Islamabad, varios hombres armados bloquearon su vehículo y dispararon más de 20 balas. Murió en el acto. Los atacantes dejaron folletos firmados por “Talibán Al-Qaeda” en los que lo llamaban “infiel cristiano” y lo acusaban de intentar derogar las leyes de blasfemia. El Talibán paquistaní reivindicó el atentado.
Su asesinato ocurrió apenas dos meses después del de Salman Taseer, gobernador de Punyab, también crítico de las leyes de blasfemia. Ambos crímenes expusieron la profunda intolerancia y la impunidad que persisten en Pakistán.
Legado y ausencia de justicia
A pesar de las promesas del gobierno, nadie ha sido condenado por el asesinato de Bhatti más de 15 años después. Organizaciones como la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) continúan exigiendo justicia y reformas a las leyes de blasfemia, que siguen generando violencia y discriminación.
En Pakistán y en la diáspora cristiana, Bhatti es recordado como un héroe de la fe. Cada aniversario de su muerte, miles de personas asisten a servicios y vigilias en su memoria.
Shahbaz Bhatti no solo pagó con su vida la defensa de los más vulnerables, sino que dejó un mensaje claro: la verdadera paz en Pakistán solo será posible cuando las minorías —cristianos, hindúes, ahmadíes y otros— sean tratadas con igualdad y dignidad ante la ley. Su sangre, como la de otros mártires modernos, sigue denunciando la intolerancia en uno de los países más peligrosos para ser cristiano.


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