¿Crucificado un viernes o un jueves? La profecía de Jonás y la verdadera cronología de la Semana Santa
por Redacción UC 02/04/2026 0 comentarios
La Semana Santa es el corazón del calendario cristiano. Cada año, millones de fieles reviven la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo siguiendo un orden litúrgico preciso: Domingo de Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Resurrección. Pero ¿corresponden estos días a los acontecimientos históricos tal como ocurrieron hace dos mil años? ¿Fue realmente un viernes el día de la crucifixión, como sostiene la tradición mayoritaria, o un jueves, como proponen algunos estudiosos para cumplir literalmente la profecía de Jonás? La cuestión no es menor: toca el núcleo de la credibilidad bíblica y la forma en que los judíos del siglo I contaban el tiempo.
Cómo se determinan los días de la Semana Santa
La fecha de la Pascua cristiana —y por tanto de toda la Semana Santa— no es fija porque sigue el antiguo calendario judío lunar combinado con el solar. Según el Concilio de Nicea (año 325 d.C.), la Resurrección se celebra el **primer domingo después de la primera luna llena** que ocurre después del equinoccio de primavera (fijado eclesiásticamente el 21 de marzo). Este cómputo imita la Pascua judía (Pesaj), celebrada el 14 del mes de Nisán, coincidiendo con la luna llena de primavera.
Así se definen los días clave:
- Jueves Santo: conmemora la Última Cena, la Comunión y el lavatorio de pies.
- Viernes Santo: la crucifixión y muerte de Jesús.
- Sábado Santo: el reposo en el sepulcro.
- Domingo de Resurrección: el amanecer de la victoria sobre la muerte.
Este esquema litúrgico se basa en los evangelios, que sitúan los hechos durante la Pascua judía. Sin embargo, el calendario judío cuenta los días desde la puesta de sol hasta la siguiente puesta de sol, y considera “parte de un día” como día completo.
La profecía de Jonás: el nudo del debate
En Mateo 12:40, Jesús responde a los fariseos que le pedían una señal:
“Porque como estuvo Jonás tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra”.
Esta es la única vez que Jesús menciona explícitamente “tres días y tres noches”. En otros pasajes habla de “al tercer día” (Mateo 16:21; Lucas 18:33) o “después de tres días” (Marcos 8:31). La aparente discrepancia genera el debate.
La visión tradicional (crucifixión el viernes)
La inmensa mayoría de iglesias cristianas —católica, ortodoxa y protestantes mayoritarias— sostiene que Jesús fue crucificado el viernes. Los argumentos son:
- Marcos 15:42 y Juan 19:31 llaman al día de la crucifixión “día de preparación” antes del sábado (el sabbat semanal). En el calendario judío, eso apunta al viernes.
- Hubo un “alto día” o "Gran Día del Sábado" (shabbat de fiesta por la Pascua) que pudo coincidir con el viernes o jueves.
- En la mentalidad judía, una parte de viernes (desde la crucifixión hasta la puesta de sol), todo el sábado y una parte del domingo contaban como **tres días**. Las “tres noches” se entienden idiomáticamente: la noche del viernes al sábado y la del sábado al domingo, más la tarde del viernes como inicio de la primera “noche” en un sentido amplio.
Esta interpretación es respaldada por el Talmud y por el uso bíblico mismo: Ester 4:16 y 5:1 hablan de “tres días y tres noches” y el cumplimiento ocurre al tercer día.
La propuesta de un jueves (o miércoles) como día de la crucifixión
Algunos estudiosos y grupos cristianos argumentan que una lectura literal de Mateo 12:40 exige tres períodos completos de luz y tres de oscuridad (72 horas). Una crucifixión el viernes solo daría partes de tres días pero solo dos noches completas.
La hipótesis del jueves propone:
- Crucifixión y entierro el jueves por la tarde (Nisán 14).
- Noche 1: jueves a viernes.
- Día 1: viernes.
- Noche 2: viernes a sábado.
- Día 2: sábado (sabbat semanal).
- Noche 3: sábado a domingo.
- Día 3: domingo por la mañana (resurrección).
De este modo se cumplen exactamente “tres días y tres noches”. Además, explicaría la mención de “dos shabbats” esa semana: el alto día de la Pascua o "El Gran Día del Sábado" (posiblemente el viernes) y el shabbat semanal ordinario (sábado).
La hipótesis del miércoles lleva el argumento aún más lejos, colocando la crucifixión el miércoles para tener tres días y noches completos hasta el sábado por la tarde, con la resurrección al final del sabbat. Sin embargo, choca con los textos que afirman que las mujeres fueron al sepulcro “el primer día de la semana” (domingo) muy de mañana.
¿Qué dicen los evangelios en conjunto?
Los cuatro evangelios coinciden en lo esencial: la Última Cena fue una cena pascual (o preparación), la crucifixión ocurrió antes de un sabbat importante, las mujeres prepararon especias después de un día de reposo y descubrieron la tumba vacía el domingo. La diferencia radica en cómo se armonizan los “dos shabbats” posibles (Juan 19:31) y la exactitud de la expresión “tres días y tres noches”.
Los defensores del viernes argumentan que exigir una literalidad de 72 horas impone al texto un concepto moderno de tiempo que los judíos del siglo I no compartían. Los del jueves sostienen que Jesús eligió palabras precisas para evitar cualquier ambigüedad.
Más allá del calendario: el sentido profundo
Sea viernes o jueves, la cuestión no altera el núcleo de la fe cristiana: Jesucristo murió por los pecados del mundo y resucitó al tercer día según las Escrituras. La profecía de Jonás no fue dada para que los creyentes se dividieran por calendarios, sino para confirmar que el Mesías cumpliría la señal más grande de todas: la victoria sobre la muerte.
La Iglesia, desde los primeros siglos, ha celebrado la Pasión en Viernes Santo porque así lo entendieron los Padres apostólicos y los concilios. Sin embargo, el debate recuerda algo valioso: la Palabra de Dios merece ser estudiada con rigor, humildad y amor a la verdad. Al fin y al cabo, lo que importa no es si el calendario gregoriano marca exactamente el mismo día que el Nisán del año 30 o 33 d.C., sino que, como dijo el apóstol Pablo, “si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, y vana es también vuestra fe” (1 Corintios 15:14).
En cada Jueves Santo, cuando la Iglesia lava pies y parte el pan, y en cada Viernes Santo, cuando contempla la cruz, los cristianos no celebran una fecha exacta, sino un acontecimiento eterno. La resurrección no depende de que contemos tres noches o dos y media: depende de que el Sepulcro esté vacío. Y ese es un hecho que trasciende cualquier calendario.


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