La `sinización´ del cristianismo en China: el Partido Comunista reinterpreta la Biblia y controla la fe
Fuente: Redacción UC 14/05/2026 0 comentarios
CHINA, 14 de mayo de 2026. Bajo el liderazgo de Xi Jinping, el gobierno chino ha intensificado su política de “sinización” de las religiones, un proceso que busca adaptar el cristianismo a los “valores socialistas con características chinas” y subordinarlo al control absoluto del Partido Comunista Chino (PCC).
Esta estrategia, formalizada en planes quinquenales desde 2018, incluye reinterpretaciones de textos sagrados, modificaciones en prácticas eclesiales y medidas represivas contra las iglesias que no se alinean plenamente con la ideología oficial.
El objetivo declarado es “erradicar las influencias extranjeras” y garantizar que los fieles sirvan primero al Partido y al Estado, antes que a Dios. Aunque la Constitución china reconoce la libertad religiosa, en la práctica las autoridades imponen un control estricto a través de las organizaciones patrióticas oficiales, como el Movimiento Patriótico de las Tres Autonomías (TSPM) para los protestantes.
Alteraciones en el texto bíblico y reinterpretaciones
Uno de los aspectos más degradantes de la sinización es la alteración de las Escrituras. Aunque no existe una “Biblia comunista” oficial impresa para todas las iglesias, se han documentado casos concretos de alteraciones en materiales educativos y en entornos eclesiales:
Juan 8:3-11 (La mujer sorprendida en adulterio): En un libro de texto universitario publicado en 2020 para enseñar “ética profesional y derecho”, la historia se modificó drásticamente. En lugar de que Jesús diga “El que esté sin pecado, que tire la primera piedra” y perdone a la mujer con las palabras “Vete y no peques más”, la versión alterada presenta a Jesús declarando “Yo también soy pecador” y él mismo apedreando a la mujer hasta la muerte. Este cambio invierte por completo el mensaje de misericordia y perdón del Evangelio.
Los Diez Mandamientos: En la provincia de Henan, autoridades obligaron a iglesias protestantes a reemplazar los Mandamientos (especialmente “No tendrás otros dioses delante de mí”, Éxodo 20:3) por citas de Xi Jinping, como “Resueltamente guardarse contra la infiltración de la ideología occidental”. En muchos templos se han retirado o cubierto los textos bíblicos tradicionales.
Además, existe un plan para reexaminar y “sinizar” la traducción de la Biblia, incorporando elementos de la cultura china, el confucianismo y el budismo, e interpretando los pasajes a la luz de los “valores socialistas centrales”. Líderes del TSPM han promovido simposios y concursos de sermones para alinear la teología cristiana con el pensamiento de Xi Jinping.
Otras medidas para limitar el cristianismo bíblico
La sinización va más allá de los textos:
Sustitución de símbolos: Se han retirado cruces de numerosos templos, reemplazando imágenes de Jesús o María por retratos de Xi Jinping. Los lemas del Partido Comunista decoran las entradas de las iglesias.
Control sobre iglesias oficiales y represión de las clandestinas: Incluso las iglesias registradas (TSPM) enfrentan vigilancia de sermones, obligación de predicar lealtad al Partido y restricciones financieras. Las iglesias en casa (house churches) no registradas sufren redadas frecuentes, detenciones de pastores y cierre de locales bajo acusaciones como “perturbar el orden público” o “poner en riesgo la seguridad nacional”.
Restricciones a menores y educación: Se prohíbe la educación religiosa a niños y jóvenes en muchos contextos, limitando el crecimiento natural de las congregaciones.
Control financiero y digital: Nuevas regulaciones supervisan estrictamente las finanzas de las iglesias, y se ha limitado la venta de Biblias en plataformas en línea.
Estas políticas responden al temor del PCC al rápido crecimiento del cristianismo en China, estimado entre 100 y 160 millones de fieles, muchos de ellos en comunidades no controladas por el Estado. La "sinización" busca transformar el cristianismo en una religión “patriota” que refuerce la estabilidad del régimen.
Organizaciones internacionales de libertad religiosa, como USCIRF e International Christian Concern, han denunciado estas acciones como una forma sofisticada de persecución que no busca eliminar la fe, sino domesticarla y vaciarla de su contenido bíblico original.
Mientras las autoridades chinas presentan la sinización como un enriquecimiento cultural, críticos y creyentes ven en ella un intento de crear un “cristianismo con características chinas” que, en la práctica, pone al Partido por encima de Cristo. El caso del pastor Zhang Shaojie, liberado recientemente tras 12 años de prisión, ilustra las tensiones incluso dentro de las iglesias oficiales.


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